⏳ ¡El Tiempo Cambió, y Nosotros También!

Escrito el 01/11/2025
Vivian Perez


El mundo a nuestro alrededor está en constante movimiento. Los árboles florecen en primavera, dan fruto en verano, se despojan en otoño y descansan en invierno. Este ciclo, observable y hermoso, no es un accidente; es parte del diseño de un Dios que es experto en el cambio y la renovación.

La Biblia nos recuerda en Daniel 2:21:  "Él es quien cambia los tiempos y las estaciones, quita reyes y pone reyes. Da sabiduría a los sabios y conocimiento a los entendidos." 

Nuestro Dios no es estático.  El es un Dios de Propósitos y nosotros debemos reconocer: 

QUE EL TIENE EL CONTROL DE NUESTRA VIDA. 

Las "temporadas" en la vida no siempre se alinean con el calendario. Pueden ser tiempos de: 

 a) Siembra y Esfuerzo: Un periodo de duro trabajo, aprendizaje o espera (Eclesiastés 3:2: "Un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar"). 

 b) Cosecha y Gozo: Un momento de ver los frutos de tu labor, de bendición y provisión. 

 c) Descanso y Reflexión: Una etapa de pausa, sanación o replanteamiento, donde Dios nos invita a estar quietos. 

 d) Tormenta y Desafío (o "Invierno"): Momentos difíciles, de prueba o incomodidad, que a menudo nos preparan para un nuevo nivel. 

QUE EL TIEMPO PUEDE SERVIR COMO UNA BRUJULA EN NUESTRA VIDA. 

Cuando sientes que una temporada está terminando o una nueva está comenzando, es tiempo de: 

1. Renovar tu Mente (Romanos 12:2) 

"No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta." 

 

Un cambio de temporada requiere una nueva mentalidad. Los viejos métodos o formas de pensar que funcionaron en la temporada anterior podrían ser un obstáculo ahora. Pídele a Dios que te muestre Su perspectiva. 

 

2. Sér Paciente y Persistente (Eclesiastés 7:8) 

"Mejor es el fin de un asunto que su comienzo; mejor es la paciencia de espíritu que la arrogancia de espíritu." 

 

A veces, el final de una temporada es incómodo o doloroso. Puede sentirse como una pérdida. Pero el final, cuando es en Dios, nos posiciona para algo mejor. Sé paciente, confía en que Él está obrando incluso en lo que no entiendes. 

 

3. Enfócarte en la Novedad (2 Corintios 5:17) 

"Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!" 

 

Si la nueva temporada es de transformación espiritual, recuerda que no estás solo. Tienes una nueva identidad en Cristo. Deja atrás la culpa de lo que fue o los fracasos pasados. Lo nuevo ha llegado. 

 

Una Oración para tu Transición 

Señor, gracias porque eres el Dios que cambia los tiempos. Reconozco que estoy en una transición. Ayúdame a dejar ir lo que ya pasó y a abrazar con fe lo que está por venir. Renueva mi mente, dame sabiduría para reconocer las señales de Tu plan, y la fuerza de un águila para levantarme por encima de cualquier tormenta. Que Tu voluntad, buena, agradable y perfecta, se cumpla en esta nueva temporada de mi vida. Amén.